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Recorrido completo · AGNI · Coaching holístico · 2026

Agni

La web de una escuela de sanación holística: terapias con página propia, una formación de tres niveles, flores de Bach que se piden de a una y un calendario lunar que se calcula solo. Las pantallas del sitio son las que están publicadas hoy. Las del panel salen de una copia de prueba con datos inventados, porque el panel de verdad tiene los datos de la clienta.

agnicoachingholistico.com
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Portada de AGNI: el titular «Coaching holístico» sobre una foto de la coach frente a una pirámide, con los botones de WhatsApp, formación y terapias
Tres salidas en la primera pantalla y ninguna es un formulario: escribir por WhatsApp, ir a la formación o ir a las terapias. Es como se vende esto.

Portada

Cada sección de la portada se ordena y se apaga desde el panel

Debajo de la primera pantalla vienen la formación, la presentación de ella, sus acreditaciones y el marco legal con el que trabaja. El orden no está escrito en el código: lo decide ella con dos flechas, y una sección apagada sale de la web sin que se borre nada de lo que tenía escrito.

La primera pantalla es la única que se puede mover pero no esconder. Una portada sin titular no es una portada, y el panel no deja llegar a eso.

Sección «Mi recorrido profesional» con sus titulaciones —Máster en Reiki, Registros Akáshicos, Péndulo hebreo y otras— y el marco legal
Pantalla del panel con las secciones de la portada en lista, cada una con flechas para ordenarla y una casilla «Se ve»
Cada renglón dice qué hay adentro con palabras de ella —«tu formación y tus acreditaciones»—, no con el nombre que la sección tiene en el código.

Terapias

Una página por terapia, para mandarla por WhatsApp

Al principio las fichas de todas las terapias estaban apiladas en una misma página: quien bajaba se leía las tres enteras sin haber elegido ninguna, y el «ver en detalle» de cada tarjeta lo llevaba a otro lugar de esa misma página. Ahora el índice es sólo eso, un índice, y cada terapia tiene su propia dirección, que es lo que se comparte por WhatsApp cuando alguien pregunta.

En la ficha va la descripción larga y el precio al final, que es donde lo pidió ella. Está en pesos y, si se carga, también en dólares por PayPal, para quien reserva desde afuera. El botón abre WhatsApp con un mensaje que ya nombra la terapia, así la conversación no arranca con un «¿cuál era?».

Página de terapias con las tarjetas de cada sesión, su foto cuadrada y el enlace a su ficha
Ficha de «Limpieza y sanación energética»: la foto, la descripción en párrafos, el precio en pesos y en dólares, la duración y el botón «Agendar mi sesión»
Ficha de una terapia en el panel: precios en pesos y dólares, duración, plazas por turno, la foto con su deslizador de encuadre y los interruptores de publicación
Las fotos son cuadradas en todo el sitio, y una foto vertical recortada por el centro le cortaba la cabeza a quien aparecía. El deslizador de encuadre elige qué parte se ve, y el cuadradito de arriba muestra cómo va a quedar antes de guardar. El aviso de que no se pueden subir imágenes es de la copia de prueba, que no tiene dónde guardarlas; en la de verdad, ahí está el botón para subir la foto.

Formación

Yo Sanadora: tres niveles, uno por mes

La formación tiene su propia página. Arranca sobre la misma foto de la portada, sigue con el detalle de lo que se aprende y muestra los tres niveles como tarjetas que aparecen de a una al bajar y flotan mientras se ven. Que floten fue «para probar», así que tiene su interruptor.

Abajo de todo hay dos botones y no uno: «¡Quiero mi lugar ahora!» y «Consulta». Cada uno abre WhatsApp con su propio mensaje, y del otro lado se sabe, antes de contestar, si la persona quiere anotarse o tiene una duda.

Cada nivel es un bloque del panel: un título y un texto. Ella armaba los temarios con un guion al principio de cada renglón y en la web salían todos pegados en un solo párrafo. Ahora un renglón que empieza con guion sale como lista con viñetas, sin que tenga que aprender ninguna marca.

Encabezado de la formación Yo Sanadora sobre la foto de la coach, con el velo oscuro y la letra clara
Detalle de la formación, las tarjetas de los tres niveles con sus temas, la modalidad online y los botones «¡Quiero mi lugar ahora!» y «Consulta»
Un nivel de la formación en el panel, con el texto en castellano escrito como renglones que empiezan con guion
El texto de ejemplo es de la copia de prueba y dice cómo se usa: un tema por renglón, empezando con guion.

Flores de Bach

Un catálogo donde cada preparado se pide de a uno

Cada preparado es una tarjeta suelta con su foto, su texto, su precio, una aclaración que se lee destacada y su propio botón de WhatsApp, porque se venden de a uno y el envío se acuerda con cada persona. Una ficha puede llevar hasta doce fotos y videos, que se pasan con el dedo o con flechas como en una tienda.

Debajo había una lista de las 38 flores de Bach agrupadas por estado emocional. Ella pidió sacarla y no se borró: se apagó con un interruptor del panel. Están las 38 en la base, a un clic de volver.

El borde de cada tarjeta tiene una luz que lo recorre. Color, intensidad y velocidad se eligen desde el panel, y la luz se frena sola cuando la tarjeta sale de la pantalla: no gasta batería en algo que nadie está mirando.

Tres tarjetas del catálogo de flores de Bach, cada una con su foto, su texto, su precio y su botón
Ficha de una flor en el panel: título y texto en dos idiomas, precio, aclaración, la foto principal y la sección «Más fotos y videos»
Las fotos y videos de más se guardan al subirlos, sin tener que tocar «Guardar», y se reordenan con las flechas. La ficha «Calma» es inventada, como todo lo de la copia de prueba.
Los tres controles de la luz del borde: color, intensidad con deslizador y velocidad con deslizador
En cero, la intensidad apaga el efecto del todo: no queda rastro en la página. Y la velocidad no es un número abstracto: el panel dice que 1 es una vuelta cada 15 segundos y 10, una en un segundo y medio.

Calendario lunar

La luna de hoy, calculada sin preguntarle a nadie

La fase, cuánto está iluminada, en qué signo está la luna, el día lunar, el sol, el elemento, cuándo son la próxima llena y la próxima nueva, y el mes entero con la fase de cada día. Nada de eso se consulta a un servicio externo: se calcula en el propio servidor con los algoritmos astronómicos de Jean Meeus, con menos de 0,3° de error en la posición de la luna y menos de dos minutos en el instante de cada luna nueva y llena.

Depender de un servicio para eso era sumar una llamada de red en cada visita, una página que se rompe el día que ese servicio cae o empieza a cobrar, y una clave más para cuidar. Todo para un dato que sale de pura aritmética.

Detrás va un cielo de estrellas animado, y las fichas son translúcidas para que se vea desenfocado a través de ellas, que es como lo pidió ella. El gris claro de la letra daba 3,1:1 de contraste sobre ese fondo y se oscureció hasta 4,9:1, que se lee.

Página del calendario lunar con el titular sobre un cielo negro con estrellas
La luna del día —fase, signo, iluminación, próximas lunas— y el calendario del mes con la fase de cada día, en fichas translúcidas sobre las estrellas

Panel

Un escritorio que no pide saber de webs

El menú tiene los nombres de lo que hay en su web —Formación Yo Sanadora, Flores de Bach, ¿Qué es Agni?—, no los de las piezas de una web. Y la regla que ordenó todo el proyecto la puso ella: todo lo que está en el panel se ve en la web, y todo lo que se quiera cambiar de la web está en el panel.

Esa regla tiene una consecuencia que se nota en cada interruptor: esconder no es borrar. Apagar «¿Qué es Agni?» saca la página del menú y la deja de servir, pero el texto queda guardado y vuelve entero al encenderla. Sacar las flores del menú deja de anunciarlas sin romper los enlaces que ya se compartieron.

Escritorio del panel de AGNI con el menú lateral y una cuenta de prueba
Los interruptores para mostrar u ocultar «Flores de Bach» en el menú y la página «¿Qué es Agni?», cada uno con lo que pasa al apagarlo
Los dos interruptores dicen qué pasa al apagarlos antes de que alguien los apague.

Diseño

Ningún color está escrito en el código

Desde «Diseño» se cambia el sitio entero: un interruptor lo pasa a fondo claro de una vez —fondo, tarjetas, textos y bordes—, y abajo se afinan el color de los botones y enlaces, el terracota de los detalles y las tres paradas del degradado del fondo. Cada campo dice dónde se va a ver y cuál es el color original si se deja vacío, así que borrar uno nunca deja la web sin color.

En uno de los pedidos llegó un «cambio el color, lo guardo y vuelve al de siempre». El panel guardaba bien; era la web la que aplicaba el color alrededor de los párrafos y no en cada uno, y el estilo propio de cada párrafo le ganaba. Pasaba en siete lugares del sitio. Se arregló en los siete, y quedó una prueba automática que falla si vuelve a pasar.

Pantalla «Diseño» del panel: el interruptor de fondo claro y los colores de acento, terracota y cielo, cada uno con su explicación y su valor original

En el celular

Lo que se comparte por WhatsApp se abre en un teléfono

Las direcciones de las terapias, de la formación y de las flores viajan por WhatsApp, y ahí se abren en una pantalla chica. Por eso WhatsApp, Instagram y TikTok quedan siempre a mano, flotando abajo a la derecha, y cada pedido de cambios se revisa también en el ancho de un teléfono.

Portada de AGNI en un teléfono, con los botones de WhatsApp, formación y terapias y los accesos flotantes a Instagram, TikTok y WhatsApp
Encabezado de la formación Yo Sanadora en un teléfono, con el logo dorado al pie
Una tarjeta del catálogo de flores de Bach en un teléfono

Por dentro

Lo que no se ve y sostiene lo demás

El sitio está escrito en dos idiomas y el inglés está apagado a propósito: un interruptor lo esconde y manda cualquier dirección en inglés a su versión en castellano, sin haber borrado una sola traducción. El día que ella quiera atender en inglés, se enciende.

Lo que ven los buscadores también se maneja desde el panel. El permiso de aparecer en Google es un solo ajuste, y de él salen a la vez la etiqueta de cada página, el archivo para los buscadores y el mapa del sitio: no puede pasar que una página diga «indexame» y el archivo diga lo contrario.

Ningún texto que ella escribe se publica como código, y cada acción del panel comprueba por su cuenta que quien la pide tenga permiso, aunque llegue sin pasar por la pantalla que la ofrece. Hay 461 pruebas automáticas que corren con cada cambio que se sube. Desde el 30 de septiembre vive en su propio dominio, servida desde el servidor de NGT, y lo que entra a la versión principal se publica solo, sin subir archivos a mano.

¿Querés algo así para lo tuyo?

Ninguno de estos sitios se armó con una plantilla. Contame qué vendés y con qué te estás peleando hoy, y vemos qué se puede hacer.