Una expo de autos que se organizaba con planillas y grupos de WhatsApp, convertida en un sitio que inscribe, muestra el cronograma y hace la votación en vivo. Estas son sus pantallas.
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Panel admin propio
La fecha va en una patente y la cuenta regresiva corre sola. Nada de esto es adorno prestado: sale del mundo del que habla el evento.
Categorías
Nueve categorías, y una que se define en vivo
El catálogo de este sitio son las categorías: auto clásico, tuning, audio, moto, 4×4, más enfierrado, camioneta, llantas y estética. Un mismo vehículo se puede anotar en varias. La décima —el auto más bajo— se define con limbo esa noche y por eso no se vota: está aclarado abajo de la grilla, donde alguien lo va a buscar.
Una categoría que ya tiene vehículos anotados no se borra: se desactiva. Borrarla se llevaría puesto lo que ya pasó, y en un evento anual eso es el historial de la edición anterior.
Inscripción
Se anota desde el celular, en el ingreso
Entrar con Google y no inventar otra contraseña. Cargar los datos del vehículo y, si se quiere, hasta dos fotos sacadas ahí mismo. Y poder volver a editar lo cargado hasta que arranca la votación, porque la gente se anota antes y cambia de idea después. La tarjeta de abajo muestra cómo queda: patente, modelo, año, en qué categorías compite y quién lo trae.
Votación
Dos horas, un código y ninguna cuenta
A las nueve de la noche la organización empieza a recorrer el predio con un código impreso: se escanea con la cámara y se vota ahí mismo, sin registrarse. Lo interesante es lo que impide hacer trampa. La votación no existe antes de las 21:00 —no está en el menú y la dirección no se puede adivinar—, es un voto por categoría y por dispositivo, sólo se puede elegir entre los vehículos realmente inscriptos, y a las 23:00 en punto cierra sola por el reloj del servidor, no por el del teléfono de nadie.
Todo lo que decide la organización, en una pantalla: a qué hora abre, a qué hora cierra —por reloj del servidor—, si se busca por patente o por nombre, y si hace falta el código del papel del ingreso. El bloque del código quedó fuera de esta captura a propósito: adentro está la dirección viva de la votación, y publicarla sería romper justamente lo que la hace segura.
El día
Un cronograma que se corre sin reimprimir nada
Desde el ingreso de participantes hasta la premiación, hora por hora. Se edita desde el panel, que es exactamente lo que hace falta cuando algo se atrasa media hora y ya hay quinientos volantes impresos.
Sponsors
Los que bancan la fecha, con su lugar
Casi treinta comercios de Río Gallegos. Para una expo que se sostiene con sponsors, esta sección no es un agradecimiento: es lo que se muestra cuando se sale a buscar el sponsor del año que viene.
El tamaño es la jerarquía: en grande entran tres por renglón, en mediano cuatro y en chico seis. Se decide desde acá, sin pedirle nada a nadie y sin esperar a que alguien tenga un rato.
Panel
Lo que dice el sitio se escribe acá
El título grande de la portada se arma renglón por renglón, con su vista previa al lado: se ve cómo va a caer antes de guardar. Lo que se deja vacío no sale en blanco en el sitio — queda marcado como pendiente en el panel, que es la diferencia entre un sitio a medio llenar y uno que avisa qué le falta.
Tema
Todo el sitio cambia de color desde una pantalla
Los colores no se llaman «primario» y «secundario»: se llaman asfalto, cárter, chapa, cromo y tiza, y cada uno dice para qué sirve —«el fondo de todo, nunca negro puro»—. Hay dos puntos de partida armados, Pit Lane y Calco, para no empezar de cero. Debajo, diez fondos animados con nombres del mundo del fierro, cada uno marcado liviano o pesado según lo que le cuesta a un teléfono. Nadie tiene que saber qué es un token de diseño para dejar el sitio como lo quiere.
El campo de «tiza» aclara que tiene que dar 4,5:1 contra el asfalto. El requisito de contraste vive adentro del panel, así que no depende de que alguien se acuerde.
Humo de gomas, chispas de soldadura, tacómetro, bandera a cuadros. Y al lado de cada uno, cuánto pesa: un fondo lindo que hace transpirar al teléfono en medio del predio no sirve de nada.
En el celular
El sitio se usa parado en el predio
Casi todo lo que pasa acá pasa desde un teléfono: la inscripción en el ingreso, las fotos del vehículo y el voto de las nueve de la noche. La pantalla chica no es una versión reducida, es la principal.
¿Querés algo así para lo tuyo?
Ninguno de estos sitios se armó con una plantilla. Contame qué vendés y con qué te estás peleando hoy, y vemos qué se puede hacer.